Una segunda oportunidad
El mundo nos ha brindado con este regalo.
La verdad, no sé si será el mejor regalo del mundo, o una nueva era.
Ya no es un regalo, se convierte en el propio mundo, directamente en dos mundos distintos.
Totalmente contrarios a lo ya conocido, es inquietante y a la vez atrayente.
Mi mundo se dibujaba con la palabra miedo, bien rojo y en negrita, y no podía borrarla, estaba escrita a boli permanente. Caótico, con el peso de ser juzgado, y hoy, encerrada, me siento libre de mi. Tengo un poder que antes desconocía y ahora me pertenece.
El 2020 nos vuelve a enseñar y a señalar, a decirnoslo y de la peor de las maneras: "nada de lo que se espere se puede idealizar", si es bueno soñar; pero mas en el presente, no sufrir por un futuro que es incierto.
Consumistas con el mundo nos lo quitó todo, lo que nos prestaba y nosotros robabamos sin permiso, lo perdímos, lo eramos todo con la libertad.
Y viviamos inmensos de quejas y dolores de cabeza, cuando nuestra mayor medicina, era poder pensarlo, soñarlo, contarlo, juntarnos. Esas 'ós' que hoy faltan; ahora son individuales, hablamos y conversamos y en la mente recordamos lo felices que fuimos, y deseosos de un nuevo comienzo, nuestras primeras veces y largos reencuentros.
En mi lugar diré, que ando precavida, no es miedo, pero si respeto, por lo que tenía y quiero seguir teniendo: por las visitas, esos largos paseos, las reuniones, comidas familiares, las risas y sobre todo los millones de abrazos que nos dimos.
Mañana no sabremos como será, hoy estoy viva y feliz de poder estar en contacto con quien quiera, aunque lleve dos meses entre estas paredes y un paseo de veinte minutos.
Ahora me doy cuenta que pensaba más que vivía, y que para mí esto si ha sido un regalo hasta el momento. Pues tengo tiempo para mi, para cuidar lo que quiero y para cambiar en lo que deseo.
No te hagas daño, cuida de ti, tú eres el regalo y el mundo te lo está recordando.
A.
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