Llena de injusticia
Estamos hasta arriba de injusticias, por todos lados, desde ese que no mira cuando va en su cuatro por cuatro, o en aquel que se pone a hacer ruido en cualquier momento del día, sin darse cuenta ni siquiera pensar por un segundo que hay vecinos y que puede molestar. Injusticia social donde el poder llega a llevar la razón aunque no la tenga, injusticia no que no se crea tu verdad, injusticia al perder tu trabajo por un enchufe, injusticia por no poder adoptar a todos, injusto aquel que derrocha, injusto también aquel que lo da todo. La sociedad se divide siempre en dos en ese que respeta y piensa en todos casi más que en sí mismo; y los que hacen todo lo contrario, que llevan el egocentrismo y el narcisismo inyectado en sangre y no se les quita. Miras a todos lados y algo injusto se cuece, niños quejándose de que solo le han traído una tablet, una bicicleta y dos pares de zapatos, y otros que son felices paseando su carrito sin muñeca. ¿Que injusticia, no...