Deja volar el abuso
Estoy cansada de que se abuse de la confianza, de las relaciones, del cariño que se tiene y de la paciencia para hacer lo que uno quiere sobre el otro, como derecho o como deber.
Aprovecharse del poder o del cariño es una de las acciones más cotidianas que ocurren en cada casa, en cada lugar del mundo.
Una actitud que llega a ser rutinaria y constante, cada vez más abusiva y con más derechos. Encima dentro de entorno se hace invisible, pero al final llegamos a ver quien es realmente la victima.
Un juego muy difícil en el que se transforma el carácter y esa es la clave para conseguir sus objetivos.
Es evitable. Porque caemos en las trampas de querer agradar, que jueguen con el dolor, con no gustar, no que no este bien visto. ¿Pero a los ojos de quien? Si a mi me hace bien, no hay nada más que debatir.
Luego creemos ser lo que no somos por guiarnos y complacer el camino de otros. La autentica libertad es aquella que uno se siente dentro de la familia con las manos libres y con la mente viajera, capaz de llegar a cualquier sueño sin tensiones ni advertencias. Todo son vivencias y aprendizajes, hacerse mayor ante cualquier error y reconocerse. Verse reflejado, sin filtros, tal cual. Hay que dejar ser a cada cual por como es, no hay cambio, no hay medias tintas.
Solo vale la aceptación y la libertad para ser completamente uno.
La frustración llega cuando por culpa de uno o del resto no somos o no estamos haciendo lo que queremos. Nos guiamos mal y no tenemos la personalidad de cambio, de ver que no me gusta verme así y que quiero ser mejor. En este momento solo importa el bien propio, que luego será beneficioso para el resto.
Cuando nos frustramos culpamos a la vida que es injusta, que no va en nuestra misma dirección. Hasta que sentimos que somos los culpables, que la vida no va a cambiar en cuestión de nadie, que somos nosotros mismos los que nos tenemos que amoldar, capaces de elegir que si me gusta y que no quiero en mi vida.
Empezar a tener las ideas claras y los objetivos concisos.
No vale quejarse de los demás, esto es como cuando empiezas a andar y si dejas de hacerlo no vas a salir del bosque, te vales solo de ti y en la vida es lo mismo.
A raíz de que tu mentalidad cambia y tu autoestima sube, tu libertad se contagia con los demás y tu salud emocional y social se dispara.


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