MI GRAN SUEÑO
Estoy como tristona, me había enamorado...
Lo veía tan yo que parecía escrito, necesitaba un hogar y a mi esa energía que me iluminara los días y me llenara de alegría los días.
Pero nunca sale todo como se quiere.
Es como un impulso,eso que siempre tenía que estar en mi vida. Un querer y no poder.
Si hasta una vecina se acordaba de mi amor por los perros y me preguntaba en el ascensor "¿Conseguiste al final tener perro?" y yo aun recordaba el nombre de su yorkshire y de su chiguagua. Recuerdo también la vez que baje a su casa y estaban sus perros alrededor de los sofás correteando y mirándonos o aquella vez que estuve a punto de tener un Bobtail, pero solo falto un segundo más de locura para que hubiera sido mio.
Puede parecer un capricho pero no lo es, es verdaderamente un sueño. El empujón que le falta a mi vida. Un sueño por cumplir, que supongo que será en el momento adecuado pero cada vez son más las ganas de lograrlo.
Aunque la vez que pude estar lo mas cerca de tener una mascota fue cuando vi a ese Pointer sentado en el patio de la casa del pueblo, atado e imponente pero con cara de susto. Era tan guapo y tarde ni medio segundo en saltar de alegría y acariciarlo, era increíble...
Y tampoco se me olvida ese pequeño regalo que me dejo mi amiga Ana, esa Semana Santa de hace ya dos años. Donde se creo un amor tía-sobrino muy especial y pude comprobar los pocos peros que le ponía a este fiel, comprometido, diario y responsable trabajo.
Uno de mis peros antes de tener a Jack esa semana fue que como me encanta dormir y me iba a tener que esforzar por madrugar y sacarle, pero era lo que tocaba, me había comprometido. Pero luego me resulto mucho más fácil ya que no tuve en cuenta que no tiene nada que ver que te despierten de malas maneras a que aunque estés con mal despertar un buenos días perruno no tiene precio, y se te quita la tontería en un momento.
De ver como a un ser tan pequeño en un espacio tan corto de tiempo ya te quería como nadie, me llenaba de cariño y me despertaba con miles de saltos y lametones, era pura felicidad y se contagiaba.
Me sentía libre con él, responsable y adulta, capaz de educar a un ser vivo, de hacerle tan feliz con tan poco. Pero me volcaba en él, no había otra prioridad, me fascinaba educarle bien y conseguir hacer algo que le dejara huella. A mi por lo menos me la dejó, y es que ellos son así. No hay un animal que sea tan fiel al cariño que da sin importarle nada más.
El peor pero de todos para mi era cambiarme para sacarle, por eso soy fan de crear un pijama para sacar a los perros, discreto y que sea aceptado por la sociedad, así que no se debe parecer mucho a un pijama. Por eso me parece realmente curioso cuando las famosas salen con una mierda de cuerda y al lado un mini perro y sus tacones son más altos que este. Como si de una pasarela se tratase, que estampa más surrealista.
Luego siempre surge el miedo de si será la mejor dueña que pueda tener, porque es responsabilizarse de una vida. No es para un rato, pero te aportan tanto que sale solo hacerles feliz pero claro siempre hay que pensar en que necesitan porque cada raza y cada perro son diferentes.
Por otro lado, se y es de lo más normal que mi sueño es compartido por muchas personas (pero estoy segura que para muchos o ya se ha hecho realidad o se hará, tiempo al tiempo). Unos están acostumbrados a tener un perro como mascota durante toda su vida, otros nos apañamos en el tiempo como en mi caso, con dos tortugas, cinco periquitos, dos gorriones y actualmente mi conejita, Snooky.
Yo ya desde primaria sabia que perro quería tener y como le iba a llamar, sería raza beagle y se llamaría Lucky luego lo llamaría "Luqui" tal como se lee pero mal pronunciarlo claro. Me acuerdo exactamente que estaba mirando un pequeño libro de ingles de vocabulario y en una pagina aparecían un montón de perros y palabras que los describían: sucio, alegre, afortunado y ahí estaba "LUCKY"!
Que esto llevo a saber que años más tarde mi mejor amiga Ana tenía un perro con ese mismo nombre, pero que años atrás ¡¡¡había tenido un beagle!!! y era totalmente opuesta a la raza, ya que era de lo más tranquila, eso si las travesuras no se las quitaba nadie.
Pero las casualidades no acaban aquí, este verano estábamos mi amiga Raquel y yo sentadas en una terracita del barrio cuando vimos pasar un beagle yo enseguida dije ¡un beagle! (como no) a lo que mi amiga responde "es mi perro preferido" y yo no podía salir de mi asombro cuando le dije que era el mio también, nos quedamos flipando. Toda una vida juntas y no sabíamos eso.
Hablar de este tema para mi es una maravilla, no paro parece que me dan cuerda, pero es que es mi tema, mi gran pasión y no lo puedo evitar. Así que de momento solo me queda esto, hablar de los perros pero sin conocerlo en mi propia casa. Me siento como una niña incapaz de conseguir su sueño pero para tener un perro hace falta que todos quieran, no se puede obligar. Pero bueno ojala pueda decir algún día no muy lejano con una gran sonrisa en la cara que por fin tengo un perro en mi vida y seré entonces la mujer mas feliz del mundo, os lo aseguro.
Lo veía tan yo que parecía escrito, necesitaba un hogar y a mi esa energía que me iluminara los días y me llenara de alegría los días.
Pero nunca sale todo como se quiere.
Es como un impulso,eso que siempre tenía que estar en mi vida. Un querer y no poder.
Si hasta una vecina se acordaba de mi amor por los perros y me preguntaba en el ascensor "¿Conseguiste al final tener perro?" y yo aun recordaba el nombre de su yorkshire y de su chiguagua. Recuerdo también la vez que baje a su casa y estaban sus perros alrededor de los sofás correteando y mirándonos o aquella vez que estuve a punto de tener un Bobtail, pero solo falto un segundo más de locura para que hubiera sido mio.
Puede parecer un capricho pero no lo es, es verdaderamente un sueño. El empujón que le falta a mi vida. Un sueño por cumplir, que supongo que será en el momento adecuado pero cada vez son más las ganas de lograrlo.
Aunque la vez que pude estar lo mas cerca de tener una mascota fue cuando vi a ese Pointer sentado en el patio de la casa del pueblo, atado e imponente pero con cara de susto. Era tan guapo y tarde ni medio segundo en saltar de alegría y acariciarlo, era increíble...
Y tampoco se me olvida ese pequeño regalo que me dejo mi amiga Ana, esa Semana Santa de hace ya dos años. Donde se creo un amor tía-sobrino muy especial y pude comprobar los pocos peros que le ponía a este fiel, comprometido, diario y responsable trabajo.
Uno de mis peros antes de tener a Jack esa semana fue que como me encanta dormir y me iba a tener que esforzar por madrugar y sacarle, pero era lo que tocaba, me había comprometido. Pero luego me resulto mucho más fácil ya que no tuve en cuenta que no tiene nada que ver que te despierten de malas maneras a que aunque estés con mal despertar un buenos días perruno no tiene precio, y se te quita la tontería en un momento.
De ver como a un ser tan pequeño en un espacio tan corto de tiempo ya te quería como nadie, me llenaba de cariño y me despertaba con miles de saltos y lametones, era pura felicidad y se contagiaba.
Me sentía libre con él, responsable y adulta, capaz de educar a un ser vivo, de hacerle tan feliz con tan poco. Pero me volcaba en él, no había otra prioridad, me fascinaba educarle bien y conseguir hacer algo que le dejara huella. A mi por lo menos me la dejó, y es que ellos son así. No hay un animal que sea tan fiel al cariño que da sin importarle nada más.
El peor pero de todos para mi era cambiarme para sacarle, por eso soy fan de crear un pijama para sacar a los perros, discreto y que sea aceptado por la sociedad, así que no se debe parecer mucho a un pijama. Por eso me parece realmente curioso cuando las famosas salen con una mierda de cuerda y al lado un mini perro y sus tacones son más altos que este. Como si de una pasarela se tratase, que estampa más surrealista.
Luego siempre surge el miedo de si será la mejor dueña que pueda tener, porque es responsabilizarse de una vida. No es para un rato, pero te aportan tanto que sale solo hacerles feliz pero claro siempre hay que pensar en que necesitan porque cada raza y cada perro son diferentes.
Por otro lado, se y es de lo más normal que mi sueño es compartido por muchas personas (pero estoy segura que para muchos o ya se ha hecho realidad o se hará, tiempo al tiempo). Unos están acostumbrados a tener un perro como mascota durante toda su vida, otros nos apañamos en el tiempo como en mi caso, con dos tortugas, cinco periquitos, dos gorriones y actualmente mi conejita, Snooky.
Yo ya desde primaria sabia que perro quería tener y como le iba a llamar, sería raza beagle y se llamaría Lucky luego lo llamaría "Luqui" tal como se lee pero mal pronunciarlo claro. Me acuerdo exactamente que estaba mirando un pequeño libro de ingles de vocabulario y en una pagina aparecían un montón de perros y palabras que los describían: sucio, alegre, afortunado y ahí estaba "LUCKY"!
Que esto llevo a saber que años más tarde mi mejor amiga Ana tenía un perro con ese mismo nombre, pero que años atrás ¡¡¡había tenido un beagle!!! y era totalmente opuesta a la raza, ya que era de lo más tranquila, eso si las travesuras no se las quitaba nadie.
Pero las casualidades no acaban aquí, este verano estábamos mi amiga Raquel y yo sentadas en una terracita del barrio cuando vimos pasar un beagle yo enseguida dije ¡un beagle! (como no) a lo que mi amiga responde "es mi perro preferido" y yo no podía salir de mi asombro cuando le dije que era el mio también, nos quedamos flipando. Toda una vida juntas y no sabíamos eso.
Hablar de este tema para mi es una maravilla, no paro parece que me dan cuerda, pero es que es mi tema, mi gran pasión y no lo puedo evitar. Así que de momento solo me queda esto, hablar de los perros pero sin conocerlo en mi propia casa. Me siento como una niña incapaz de conseguir su sueño pero para tener un perro hace falta que todos quieran, no se puede obligar. Pero bueno ojala pueda decir algún día no muy lejano con una gran sonrisa en la cara que por fin tengo un perro en mi vida y seré entonces la mujer mas feliz del mundo, os lo aseguro.



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