Pañuelo de flores


Nació un bebé precioso, Era pura bondad. Con sus ojitos negros, achinados. Con la tez rojita y esas manitas pidiendo seguridad. No venían tiempos fáciles para una niña pero sus padres darían todo por ella, lo que fuera con tal de verla feliz y sana.

Con cuatro años Sahan vivía en la India, rodeada de pobreza. No podía ir a la escuela,allí no había y se quedaba en casa con su hermana. En el suelo encima de una toalla pasaba las horas con su pelota deshilachada. Su hermana mayor, Adhira tenía seis años. la cuidaba y siempre estaba con ella, le enseñaba palabras hasta que anochecía ya que su madre, Chameli regresaba de trabajar a esa hora.

Los padres sufrían un gran aislamiento social al tener solo dos niñas y ningún varón. Su padre Fatik, pocas veces estaba en casa, tenían que sacrificarse mucho para alimentar a sus niñas. Aunque también deseaban que les aceptaran y por eso pronto llegaría un nuevo miembro a la familia.

Un día de mucha lluvia y tras cuatro horas de parto nació su hermano pequeño, Mahant, significaba alma grande. Con él llego la felicidad de sus padres, por fin había un varón en la familia y podrían respirar tranquilos.

Mahant era un buen chico, ya tenía diez años, era un poco travieso pero luego obedecía. Iba a la escuela como sus hermanas aunque les pillaba lejos, a un kilometro de donde vivían. Pero el problema llego cuando volvió a casa y se entero que iba a haber otro chico en la familia, ya no iba a ser el único. Llegaría un bebé y eso no le gustaba nada.

Los padres pensaron que hasta que naciera, Mahant  podría elegir el nombre de su hermano, quizás así le aceptaría y no tendría tantos celos.

Cuando llego el día, Mahant se acercó a su hermano y nada más mirarle le salió una sonrisa, era igual que él.

Entonces le dijo:

- Naaz, ese es tu nombre y cuidare de ti siempre.


Sus padres se miraron sorprendidos había demostrado mucha madurez eligiendo ese nombre, significaba Orgullo. Ellos lo estaban sintiendo en ese momento, sabiendo la suerte que habian tenido con sus cuatro hijos.


Cuando Mahant tuvo catorce años, Sahan y su hermana querían irse de casa. Ya eran mayores de edad y en la India no iban a conseguir nada.
Sahan estaba deseando conocer mundo, era una chica muy despierta e inquieta, sin embargo su hermana era todo serenidad. Demasiado.

Dos meses después habían conseguido dos asientos en la furgoneta de un amigo de su padre. Él viajaba de vez en cuando a Tailandia, ese lugar sería algo mejor para ellas.

Trabajaron transportando alimento de un lugar a otro para los elefantes del Safari de Tailandia. Así podrían dormir en un colchón decente dentro del recinto. Era una casa para todos los trabajadores, aquellos que no tenían familia, muchos eran más pequeños que Adhira y Sahan.
Al año alquilaron una casa y les compraron unos billetes a sus padres y hermanos.


Diez años después Sahan seguía llevando el pañuelo de flores que le dio su madre el día que se fueron de la India. Ese su amuleto, era muy importante para ella. Le había dado suerte, le había ido bastante bien desde entonces, y es que ese pañuelo tenía detrás una gran historia. Pero eso ya os lo contaré en otro momento.






Sahan estaba conociendo mundo que era lo que deseaba tanto. Con tan solo 28 años ya había estado en cuatro países distintos, dos de ellos islas y aprendido nuevos idiomas. En Tailandia estuvo tres años junto a su hermana, después se fue a Malasia y ahí estuvo dos años. Ahora lleva otros dos viviendo en un apartamento en Australia.

Su hermana se fue a China, allí estaba con sus padres y ya llevaban siete años.
Trabajaba en un restaurante donde había conocido a alguien.
Adhira acababa de cumplir los treinta y Sahan decidió darle una sorpresa y se fue a China para celebrarlo con ella.



Continuará...



A.

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