300
Ya estoy de vuelta!
El miércoles pasado fui a ver la película de "300: el origen de un imperio", la segunda parte.
No es un genero que me apasione, pero es realmente buena. Parece que lo estuvieras viviendo en primera persona, aunque en las batallas son demasiado sádicos.
Por lo demás es un gran trabajo, capta la atención del espectador con la forma en la que van contando la historia, la dura lucha por conseguir una democracia y las polis griegas unidas, ante los persas por destruir toda Grecia.
Esta película transmite todo lo que conlleva una guerra, el dolor, la lucha y la tristeza de ver la muerte pasar tan cerca.
Tengo que destacar el papelón que hace la actriz Eva Green como Artemisia, comandante del rey-dios Xerxes (Persa) y el de su contrincante Griego, el general Temistocles (Sullivan Stapleton). Es sorprendente la forma en la que se meten en el personaje, absorben toda la personalidad, inertes al dolor ajeno y hasta crean empatía de porqué tienen esa forma de ser.
Muestran ese carácter duro de la época, del sufrimiento profundo, de la moral y el honor a no rendirse, a luchar por la familia, a conseguirlo todo con el precio de la muerte o la vida.
Temistocles parece un general comprensivo y cae con cierta simpatía, sin embargo, Artemisia termina dando hasta pena por esa dura infancia y la coraza que al final deja ver a una solitaria niña.
Por otra parte, la imagen de los esclavos con marcas de sangre donde se respira el verdadero cansancio, el esfuerzo, un destino sin recompensa, donde todo gira en torno a una rutina a golpes de látigo.
Además muchas veces vemos una guerra y no pensamos individualmente. Ahora ya se ha olvidado el honor y lloran las familias las perdidas de sus allegados cuando el poder obliga al pueblo a sufrir por el abuso del petroleo, la riqueza y el egoísmo. De no pensar en un bien común, de ser mejor ante nada, cueste lo que cueste, porque el poder hace que muchos se llenen de una ceguera social, donde el dolor vuelve a ser inerte para ellos. Sin embargo, en las guerras del pasado si luchaban los generales y reyes, ahora desde el sillón ven como su culo está a salvo a costa de los demás.
El cine nos hace ver la realidad más de cerca, darnos cuenta del pasado y ser conscientes de que vuelven a cometer los mismos fallos en el presente, en vez de aprender con lo ocurrido y mejorar.
Andrea Jiménez.
El miércoles pasado fui a ver la película de "300: el origen de un imperio", la segunda parte.
No es un genero que me apasione, pero es realmente buena. Parece que lo estuvieras viviendo en primera persona, aunque en las batallas son demasiado sádicos.
Por lo demás es un gran trabajo, capta la atención del espectador con la forma en la que van contando la historia, la dura lucha por conseguir una democracia y las polis griegas unidas, ante los persas por destruir toda Grecia.
Esta película transmite todo lo que conlleva una guerra, el dolor, la lucha y la tristeza de ver la muerte pasar tan cerca.
Tengo que destacar el papelón que hace la actriz Eva Green como Artemisia, comandante del rey-dios Xerxes (Persa) y el de su contrincante Griego, el general Temistocles (Sullivan Stapleton). Es sorprendente la forma en la que se meten en el personaje, absorben toda la personalidad, inertes al dolor ajeno y hasta crean empatía de porqué tienen esa forma de ser.
Muestran ese carácter duro de la época, del sufrimiento profundo, de la moral y el honor a no rendirse, a luchar por la familia, a conseguirlo todo con el precio de la muerte o la vida.
Temistocles parece un general comprensivo y cae con cierta simpatía, sin embargo, Artemisia termina dando hasta pena por esa dura infancia y la coraza que al final deja ver a una solitaria niña.
Por otra parte, la imagen de los esclavos con marcas de sangre donde se respira el verdadero cansancio, el esfuerzo, un destino sin recompensa, donde todo gira en torno a una rutina a golpes de látigo.
Además muchas veces vemos una guerra y no pensamos individualmente. Ahora ya se ha olvidado el honor y lloran las familias las perdidas de sus allegados cuando el poder obliga al pueblo a sufrir por el abuso del petroleo, la riqueza y el egoísmo. De no pensar en un bien común, de ser mejor ante nada, cueste lo que cueste, porque el poder hace que muchos se llenen de una ceguera social, donde el dolor vuelve a ser inerte para ellos. Sin embargo, en las guerras del pasado si luchaban los generales y reyes, ahora desde el sillón ven como su culo está a salvo a costa de los demás.
El cine nos hace ver la realidad más de cerca, darnos cuenta del pasado y ser conscientes de que vuelven a cometer los mismos fallos en el presente, en vez de aprender con lo ocurrido y mejorar.
Andrea Jiménez.





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