¿Qué hay detrás de la Navidad?

Buenas tardes:

En estas fechas nos encontramos con las mayores reuniones familiares de los tiempos. Conocemos a cada uno de los allí presentes y sabemos de unos más que de otros. Tenemos relaciones fluidas, unas mucho más cercanas y otras con total confianza.
Esto nos define, y somos capaces de entender como es cada cual y por qué actúa de tal manera. No hay secretos, hay confianza.

Todos tienen su rol asignado y sus características, siempre vamos a pensar cada uno de una manera y en la forma de ser tampoco vamos a cambiar. Nos queremos con nuestras virtudes y defectos, e intentamos en estas fechas mostrar más afecto y comprensión.
Es aquí cuando recopilamos los mejores y peores momentos del año, y nos damos cuenta lo rápido que ha pasado todo y que casi sin valorarlo ya no podemos volver a atrás. Aunque con estas largas cenas y reuniones en familia podremos rememorar tantas anécdotas vividas juntos y  por separado.

En estos días solo podemos acordarnos de los que ya no están y de los que vienen de nuevo, es un ciclo que forma parte de la vida, pero no hay nada mejor que recordar lo malo con sus mejores frases y momentos, porque así todos ellos permanecerán entre nosotros todos los días del año.
También nos planteamos que podemos cambiar para el nuevo año y mejorar así en algún aspecto. Muchas veces es un deseo fallido y se hace exactamente lo mismo. Yo por ejemplo, me propongo que esto no me pase, quiero conseguir todo lo que tenga en mente, cual cosa que quiera hacer, llegar a lograrlo, ese es mi propósito.

Es cierto que con tantas conversaciones y discusiones te das cuenta de que cosas dejas de hacer cuando afectan a los demás, o más bien a la relación. Porque hay personas que yo admiro ya que no tienen reparo en decir lo que piensan o si algo no les gusta. Yo sin embargo, no estoy a favor de crear conflictos, más bien no soy capaz. No me gustan esas situación incomodas de malas palabras, suelo ser más dialogante y decirlo de una manera más amena o directamente callarme.
Me gustaría con los años dejar de pensar en los sentimientos negativos que puede provocar a una persona, que yo exprese los míos y esta vez no esté a favor de ellos. Es como prohibirme a mi misma no crear ese clima, cuando al final las cosas malas también están dentro de la vida, y no hay que huir, si no expresar y decir todo lo que nos parece bien, mal y regular.
Esta actitud la debo curar porque no es justo encerrarse y solo recibir opiniones negativas del resto, aunque quizás por yo no hacerlo, tampoco reciba demasiadas.

Otro elemento importante de estos días ha sido como cada 24 de diciembre, el discurso de Navidad. Comienza como cada año a las 21:00 horas en todas las cadenas de televisión, más bien en las más populares y a esa hora es que no hay otra cosa más que eso, su discurso.
Antes podría gustar y comentarse con alegría, pero ahora la situación es muy diferente y no creo que a nadie le haga gracia ver que una persona que gana una millonada nos cuente que debemos hacer el resto con esta crisis, y que nosotros no hemos creado. Hay mucha gente que se está librando de pagar lo que debe y con gente así esto no puede ir a mejor.
Además cada vez nos damos más cuenta de las cosas, de los favoritismos que tiene el poder, del #AbortoLetizia censurado en twitter, de Cristina a no ser imputada, de su fiel marido, del protagonista matando elefantes y que al resto se le prive de todo tipo de derechos, todo porque ni somos conocidos, ni ricos, ni tenemos poder, ni voto en las calles, eso sí, en las urnas es otra película.

España tiene cosas muy buenas pero a los que menos se les acusa, son los que manchan nuestro país y es lógico que la gente ya lo único que quiera de aquí sea las uvas de fin de año, que dicen que dan suerte.


Andrea Jiménez.



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