¿Cuántos de nosotros envidiábamos a Mowgli?


¡¡Buenas noches!!

¿Como sería esa vida? No seríamos iguales en absoluto.
Esa libertad de la selva africana y el peligro de la noche, oír sonidos de todo tipo totalmente opuestos a la ciudad, contemplar las maravillosas vistas de ese lugar y poder estar cerca de esos animales maravillosos y de sus vidas. Donde todos están en libertad y seríamos nosotros, los humanos, los que deberíamos estar enjaulados y así permanecer aislados de esa naturaleza tan pura.

Pues hace poco tiempo salió en las noticias la historia real de esta película que tanto nos cautivo. Tippi Degré, era la protagonista de esta bonita historia. La denominaban "la pequeña niña que podía hablar con los animales". Cuanto nos hubiera gustado haber estado en su lugar y sentir esa paz con tantísimos animales, donde existía un respeto mutuo.

Las imágenes hablan por sí solas:































Viendo esto, vuelvo a creer que los animales tienen tanta psicología y son tan leales que captan inmediatamente a aquellas personas que les miran con el alma. Sienten que no les va a hacer ningún mal y tampoco ellos quieren hacérselo.


Por eso digo, ¡Qué ilógico denominar a los brutos y sin cabeza como animales, cuando estos son lo más maravilloso y noble de este mundo! Igual conviviendo los verdaderos animales con estos, llegarían a darse cuenta de lo imbéciles que han llegado a ser.




Andrea Jiménez.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Siete de Abril

Londres

Como una tortuga