El curioso estudio del metro
¡¡Buenas noches!!
El metro, un transporte de estudio.
Desde que lo empece a utilizar me parecía algo agradable. Sentí independencia al ir sola en él y poder elegir en cierta manera por donde ir. Me sentí con responsabilidad y vi que me había hecho mayor. Es un sentimiento muy enriquecedor porque en ese momento, y a todos nos a ocurrido, que hemos pasado de ir siempre a clase con nuestros padres. A pasar de un día a otro en el que te contaban que ya podrías ir tu sola.
Si bueno, habrá niños que vivan cerca y no lo utilicen, pero veo esas caras de esos niños que pisan poco el metro y es que es para observarles. Como tienen la mirada enganchada en las vías, la emoción que les da ver que se acerca el tren que ellos mismos van a coger, es una imagen tan bonita que solo se puede observar y denominar como plena felicidad. Es una experiencia inolvidable para ellos, y para todos. De pequeños vemos las cosas más grandes y la verdad, nos conformamos con poco. La infancia es una edad mágica.
Pues como iba diciendo, el metro al final cansa. Termina siendo una rutina más, un movimiento voluntario que cada día sigue las mismas pautas y llega un momento en el que toda la magia se esfuma. Pero yo siempre miro más allá del simple hecho de tener que hacer algo. ¿Qué ocurre en el metro?, ¿es el metro una especie de terapia para el auto control? ¿o directamente, en el metro no se aprende nada? A mi me parece que tiene un poco de todo. En todos los espacios que están relacionados con nuestro día a día aprendemos sus normas, como se comporta la gente en ellos, que es lo normal y lo que hay que hacer. Por eso el metro es una anécdota diaria.
En este medio de transporte se conoce muy bien a las personas. Te das cuenta de la "educación" que tienen algunos y la mala leche que se te pone al pensar que ¡¿por qué los han educado así de mal?! En primer lugar, en los letreros pusieron la frase de: Dejen salir antes de entrar. Pero parece que hay personas que no aprendieron a leer o más bien son unos egoístas insoportables. Me da la impresión de que el metro a llegado a ser una dura batalla donde el más débil o el mejor educado se queda atrás y sin sitio. Parece una supervivencia.
Como en diversas ocasiones que he presenciado discusiones y comportamientos absurdos de adultos. Donde me daba vergüenza verles así, perdían todo el auto control que tenemos dentro y solo existía la bronca, el insulto, los gritos y hasta terminan llegando a las manos. Por las mañanas se llega a un nivel de estrés muy grande para caer en un simple "Me esta molestando, o me esta dando con el bolso" y que comience una discusión de la otra persona por orgullo y vergüenza al ver que alguien de su misma edad le esta echando una bronca, siendo ya adulta. Son situaciones ridículas donde los adultos pierden todos los papeles por tonterías.
¿Por qué llegamos a esos extremos?
A mi me enseñaron a que siempre hay que respetar a los mayores, y si entra uno dejarle el sitio. ¿Y por qué entonces debería dejárselo, a esa misma persona que va abordando a los que van a salir por sentarse?
Y otra cuestión, ¿Por qué no existe relación con nadie del vagón? No os a ocurrido esa situación incomoda en la que te qedas mirando fijamente a alguien sin sentido y resulta que cuando te das cuenta esa persona también te mira, como un duelo a ver quien quita antes la mirada o igual lo hacéis a la vez. ¿Por qué nos comportamos así?
Me da mucha pena que seamos tan antisociales, que es lógico no conocemos de nada al de enfrente, ¿por qué vamos a mirarle o ni si quiera hablarle? Es sencillo no nos interesa. Sería como decir que la persona que conduce un coche con cuatro asientos vacíos podría ponerse de acuerdo con compañeros e ir juntos al trabajo, pero cada uno va pensando en sus cosas, en su mundo aislado. Pero aquí somos así y no vamos a cambiar al menos en mucho tiempo. Porque nos gusta seguir con nuestras ideas, ir solos al trabajo, ir en metro como uno más pero independiente y sentarme lo más alejado del otro.
¿Nunca os habéis parado a pensar por qué nos sentamos siempre en el mismo sitio? Es muy curioso porque todos hacemos lo mismo.
Si hay cuatro sitios nos sentamos en uno de los dos asientos que hay más cerca de la puerta.
Si ya estén esos dos sitios cogidos miramos en los dos que hay al otro lado de la puerta, y si están libres nos sentamos en el que más nos guste. Si está ocupado en el que queda.
Si no quedan más asientos que los del principio, esos dos sitios centrales, escogemos el que parezca más amplio y cómodo.
Y si ya vemos que no hay opción de sentarse nos colocamos de espaldas a la puerta que no se usa. Como ultima opción que solo usan unos pocos por la mañana o por la tarde, es sentarse en el suelo. Porque por la noche la estadística es tan elevada que pasa a ser raro aquel que no lo hace.
Aunque tengo dos dudas existenciales que no creo que nunca tengan respuesta: ¿por qué la gente silva o canta en público? Si, es ilógico que ahora me queje de esto cuando antes he hablado de socializarse. Pero esto me parece una falta de respeto.
Puedo entender que sea porque estas feliz que vale, es genial, pero si todo el mundo esta callado igual es porque prefiere guardárselo y no molestar a los demás con todo tipo de ruidos. Es como si cada uno nos pusiéramos a hacer lo que se nos pasara por la cabeza como si no hubiera nadie más y en cualquier lugar, esto sería una anarquía y por lo tanto una locura. Sin normas y sin respeto.
Por ejemplo una sonrisa es maravillosa y socializa en muchas ocasiones y es uno de los momentos diferentes de esta rutina, y ni falta al respeto ni molesta y está expresando lo que siente.
Por eso al final le he sacado un uso al metro,siempre mirando hacia mi bienestar y ver lo positivo de la situación. No voy a agobiarme porque no sirve de nada, basta con salir antes. Y aunque todos sigamos mirando al suelo por no mirar a nadie, porque resulte incomodo. Hay veces que te diviertes y piensas que suerte tengo que puedo aprender tantas cosas en un transporte público viajando cada día, conociendo tantas personas diferentes aunque solo sea visualmente y adaptarte a ello a que España cambia y tenemos que compartirla y con ello nos enriquecemos porque aprendemos comportamiento y culturas diferentes.
Que suerte tengo de ir en metro, si tuviera más dinero no aprendería cosas tan importantes como saber ver a las personas.
Andrea Jiménez.
El metro, un transporte de estudio.
Desde que lo empece a utilizar me parecía algo agradable. Sentí independencia al ir sola en él y poder elegir en cierta manera por donde ir. Me sentí con responsabilidad y vi que me había hecho mayor. Es un sentimiento muy enriquecedor porque en ese momento, y a todos nos a ocurrido, que hemos pasado de ir siempre a clase con nuestros padres. A pasar de un día a otro en el que te contaban que ya podrías ir tu sola.
Si bueno, habrá niños que vivan cerca y no lo utilicen, pero veo esas caras de esos niños que pisan poco el metro y es que es para observarles. Como tienen la mirada enganchada en las vías, la emoción que les da ver que se acerca el tren que ellos mismos van a coger, es una imagen tan bonita que solo se puede observar y denominar como plena felicidad. Es una experiencia inolvidable para ellos, y para todos. De pequeños vemos las cosas más grandes y la verdad, nos conformamos con poco. La infancia es una edad mágica.
Pues como iba diciendo, el metro al final cansa. Termina siendo una rutina más, un movimiento voluntario que cada día sigue las mismas pautas y llega un momento en el que toda la magia se esfuma. Pero yo siempre miro más allá del simple hecho de tener que hacer algo. ¿Qué ocurre en el metro?, ¿es el metro una especie de terapia para el auto control? ¿o directamente, en el metro no se aprende nada? A mi me parece que tiene un poco de todo. En todos los espacios que están relacionados con nuestro día a día aprendemos sus normas, como se comporta la gente en ellos, que es lo normal y lo que hay que hacer. Por eso el metro es una anécdota diaria.
En este medio de transporte se conoce muy bien a las personas. Te das cuenta de la "educación" que tienen algunos y la mala leche que se te pone al pensar que ¡¿por qué los han educado así de mal?! En primer lugar, en los letreros pusieron la frase de: Dejen salir antes de entrar. Pero parece que hay personas que no aprendieron a leer o más bien son unos egoístas insoportables. Me da la impresión de que el metro a llegado a ser una dura batalla donde el más débil o el mejor educado se queda atrás y sin sitio. Parece una supervivencia.
Como en diversas ocasiones que he presenciado discusiones y comportamientos absurdos de adultos. Donde me daba vergüenza verles así, perdían todo el auto control que tenemos dentro y solo existía la bronca, el insulto, los gritos y hasta terminan llegando a las manos. Por las mañanas se llega a un nivel de estrés muy grande para caer en un simple "Me esta molestando, o me esta dando con el bolso" y que comience una discusión de la otra persona por orgullo y vergüenza al ver que alguien de su misma edad le esta echando una bronca, siendo ya adulta. Son situaciones ridículas donde los adultos pierden todos los papeles por tonterías.
¿Por qué llegamos a esos extremos?
A mi me enseñaron a que siempre hay que respetar a los mayores, y si entra uno dejarle el sitio. ¿Y por qué entonces debería dejárselo, a esa misma persona que va abordando a los que van a salir por sentarse?
Y otra cuestión, ¿Por qué no existe relación con nadie del vagón? No os a ocurrido esa situación incomoda en la que te qedas mirando fijamente a alguien sin sentido y resulta que cuando te das cuenta esa persona también te mira, como un duelo a ver quien quita antes la mirada o igual lo hacéis a la vez. ¿Por qué nos comportamos así?
Me da mucha pena que seamos tan antisociales, que es lógico no conocemos de nada al de enfrente, ¿por qué vamos a mirarle o ni si quiera hablarle? Es sencillo no nos interesa. Sería como decir que la persona que conduce un coche con cuatro asientos vacíos podría ponerse de acuerdo con compañeros e ir juntos al trabajo, pero cada uno va pensando en sus cosas, en su mundo aislado. Pero aquí somos así y no vamos a cambiar al menos en mucho tiempo. Porque nos gusta seguir con nuestras ideas, ir solos al trabajo, ir en metro como uno más pero independiente y sentarme lo más alejado del otro.
¿Nunca os habéis parado a pensar por qué nos sentamos siempre en el mismo sitio? Es muy curioso porque todos hacemos lo mismo.
Si hay cuatro sitios nos sentamos en uno de los dos asientos que hay más cerca de la puerta.
Si ya estén esos dos sitios cogidos miramos en los dos que hay al otro lado de la puerta, y si están libres nos sentamos en el que más nos guste. Si está ocupado en el que queda.
Si no quedan más asientos que los del principio, esos dos sitios centrales, escogemos el que parezca más amplio y cómodo.
Y si ya vemos que no hay opción de sentarse nos colocamos de espaldas a la puerta que no se usa. Como ultima opción que solo usan unos pocos por la mañana o por la tarde, es sentarse en el suelo. Porque por la noche la estadística es tan elevada que pasa a ser raro aquel que no lo hace.
Aunque tengo dos dudas existenciales que no creo que nunca tengan respuesta: ¿por qué la gente silva o canta en público? Si, es ilógico que ahora me queje de esto cuando antes he hablado de socializarse. Pero esto me parece una falta de respeto.
Puedo entender que sea porque estas feliz que vale, es genial, pero si todo el mundo esta callado igual es porque prefiere guardárselo y no molestar a los demás con todo tipo de ruidos. Es como si cada uno nos pusiéramos a hacer lo que se nos pasara por la cabeza como si no hubiera nadie más y en cualquier lugar, esto sería una anarquía y por lo tanto una locura. Sin normas y sin respeto.
Por ejemplo una sonrisa es maravillosa y socializa en muchas ocasiones y es uno de los momentos diferentes de esta rutina, y ni falta al respeto ni molesta y está expresando lo que siente.
Por eso al final le he sacado un uso al metro,siempre mirando hacia mi bienestar y ver lo positivo de la situación. No voy a agobiarme porque no sirve de nada, basta con salir antes. Y aunque todos sigamos mirando al suelo por no mirar a nadie, porque resulte incomodo. Hay veces que te diviertes y piensas que suerte tengo que puedo aprender tantas cosas en un transporte público viajando cada día, conociendo tantas personas diferentes aunque solo sea visualmente y adaptarte a ello a que España cambia y tenemos que compartirla y con ello nos enriquecemos porque aprendemos comportamiento y culturas diferentes.
Que suerte tengo de ir en metro, si tuviera más dinero no aprendería cosas tan importantes como saber ver a las personas.
Andrea Jiménez.
Comentarios
Publicar un comentario